
¿Por qué la pureza del 99.99% es realmente importante para el cuarzo?
Cuando se fabrican componentes semiconductores o equipos electrónicos de alta gama, el vidrio de cuarzo utilizado en los elementos calefactores y en las aberturas de visualización no es simplemente una estructura pasiva. Más bien, funciona como un filtro.
El problema es que, si el cuarzo no es puro, actúa como una barrera que bloquea la energía infrarroja. De este modo, la energía que se utiliza para calentar el material no llega al mismo.
La relación entre la pureza y la radiación infrarroja
El cuarzo estándar contiene pequeñas cantidades de aluminio, hierro o titanio. No se pueden ver con el ojo humano, pero sí la radiación infrarroja. Estas impurezas absorben el calor, reteniéndolo dentro del vidrio en lugar de permitir que llegue al material a calentar.
Por eso insistimos en una pureza del 99.99% (lo que los expertos denominan 4N). Al eliminar estas impurezas, el vidrio deja de ser un obstáculo para las radiaciones infrarrojas de onda corta y media. La energía puede fluir libremente. Como el vidrio es muy transparente, el material a calentar recibe el calor que necesita mucho más rápidamente. Incluso se puede reducir la potencia de las lámparas sin perder los objetivos de temperatura deseados. Es simplemente más eficiente.
Las desventajas
Sin embargo, el cuarzo de alta pureza es extremadamente sensible a la suciedad en su superficie. Una sola huella dactilar o una pequeña mancha de aceite pueden causar un “punto caliente”. El calor se acumula en ese punto, y antes de que uno se dé cuenta, el tubo se daña. Es necesario mantener estas superficies completamente limpias; no hay atajos posibles.
Cómo funcionará en la práctica
Al utilizar cuarzo con un 99.99% de pureza, los perfiles térmicos serán mucho más precisos. Se notará que el tiempo necesario para alcanzar la temperatura deseada es menor, y el calor se distribuirá de manera uniforme sobre el material a calentar.
Además, si se desea reducir los costos energéticos, esta es la mejor opción. Se evita desperdiciar kilovatios en calentar un simple trozo de vidrio, y esa energía se utiliza directamente en el producto a calentar.