
Deje de adivinar dónde deben colocarse las lámparas de calefacción
El proceso de curado de los circuitos impresos de los medidores inteligentes requiere un equilibrio preciso. Si la disposición de las lámparas está ligeramente incorrecta, se crearán “zonas frías” donde el calor no llega adecuadamente; o, peor aún, es posible dañar algunos componentes.
Por lo general, ahí comienza el problema. Hay que construir el horno, perforar los orificios necesarios, encenderlo y luego pasar una semana probando los circuitos impresos para ver si realmente funcionan. Es un proceso tedioso.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos modelos digitales y simulaciones para determinar exactamente dónde deben colocarse las lámparas, antes incluso de tocar cualquier herramienta de perforación.
La matemática detrás del calor
No nos basamos en intuiciones. La radiación infrarroja es muy delicada: un cambio de solo unos pocos milímetros en la altura de las lámparas puede cambiar completamente la cantidad de calor que llega al circuito impreso.
Por eso, creamos una versión virtual del horno. Nuestro software analiza miles de coordenadas diferentes, simulando cómo se distribuye el calor desde los tubos de cuarzo hasta el circuito impreso. Seguimos ajustando los parámetros hasta que la diferencia de temperatura en todo el circuito impreso sea de ±2°C.
Es un método preciso que evita el desperdicio de materiales.
Manejando las “sombras”
Aquí está la parte complicada: los medidores inteligentes no son planos. Hay capacitores altos junto a resistencias pequeñas. Las partes más altas actúan como sombrillas, protegiendo a los componentes más pequeños del calor.
Esto crea “sombras” donde el circuito impreso no se cura adecuadamente.
En lugar de adivinar, utilizamos las simulaciones para ajustar la posición de las lámparas o variar su altura. Básicamente, “rellenamos los espacios vacíos” en el software. De esta manera, cuando finalmente encendemos la máquina, todo funciona correctamente.
El equilibrio entre velocidad y riesgo de daño
Es tentador poner tantas lámparas como sea posible en el horno para acelerar el proceso. Pero hay un problema: más lámparas significan más calor. Si las colocamos demasiado cerca unas de otras, existe el riesgo de que el sustrato del circuito impreso se deforme o que la banda transportadora se derrita. Eso sería un desastre.
Analizamos la potencia total del diseño y la comparamos con la capacidad de refrigeración del sistema. Así encontramos el punto óptimo para lograr la mayor velocidad posible, sin convertir el horno en un horno real.